viernes, 18 de octubre de 2013

OLDEN POLYNICE, LA OTRA PARTE DEL TRADE


Hay momentos que se quedan grabados sobre todo en la infancia y muchas veces sin tener claros los motivos, eso me sucedió con un hecho sucedido el 22 de junio de 1987, fecha de celebración del Draft de la NBA de ese año, supongo que la causa de este recuerdo sea que ya era lector compulsivo de las revistas de baloncesto de la época (única manera, en aquel entonces, de estar en contacto con la mejor liga de baloncesto del planeta).
Draft destacado, entre varios factores, por su número 1, perla de la promoción David “Almirante” Robinson, que se esperaba de él lo que fue un pivot dominador durante más de una década, otros reseñables, como no, los All Star, el cumplidor Horace Grant, Mark “Delineante” Jackson, el extraordinario base Kevin Johnson, el malogrado escolta Celtic Reggie Lewis, unos de los tiradores más letales Reggie “Tiempo de un Killer” Miller, tirando más para lo nuestro estarían en el puesto 14, José “Piculín” Ortiz, en segunda ronda Rickie Winslow, en cuarta ronda Joe Arlauckas, en sexto orden de petición un escolta lituano llamado Marciulionis y en unos de los últimos puestos el pivot de la mítica Cibona de Zagreb, Franjo Arapovic. Centrándonos en el baloncesto patrio la elección en el puesto 113 dentro de quinta ronda de José Antonio Montero, supuso un hecho histórico al ser el segundo jugador español en ser seleccionado en el Draft (primero fue el inolvidable Fernando Martín), el entonces base del Joventut de Badalona seguía rompiendo barreras, jugador al que muchos consideran el primer base moderno de España, director de juego alto (1,93), buen defensor, correcto tirador, buen físico, creo que pudo dar algo más de sí debido a que poseía unas condiciones envidiables para el basket.
Como habrán deducido me he olvidado de un jugador estelar de este año, del mejor escudero de Jordan, Scottie Pippen que llegó a Bulls desde Sonics a cambio de Olden Polynice, intercambio que supuso uno de los robos más grandes del draft según los especialistas.
Olden Polynice y Scottie Pippen en la noche del draft.
                                      
Antes de desgranar la carrera del jugador de origen haitiano, quería dar una respuesta muy básica a este trade, los Sonics acababan de ser finalistas de la Conferencia Oeste cayendo 4-0 contra Lakers, antes habían acabado la temporada regular con record negativo y ganando en primera ronda a Mavs dando la campanada, Dallas había sido de los mejores equipos en Regular Season y eliminando a los vigentes subcampeones los Rockets en semis de conferencia, contaban en los puestos titulares de escolta y alero con Dale Ellis, un excelso tirador que tenía 26 años y Xavier “Mister X” McDaniel un tres rocoso, anotador y buen reboteador de 23 años y elegirían en este mismo Draft de 1987 a Derrick McKey un tres y medio fino estilista al que las lesiones le lastraron parte de su potencial, con estos precedentes normal que buscasen reforzar la posición de center que era la más inestable del quinteto del equipo ocupada por Alton Lister (veterano de la guerra de Vietnam que jugó hasta los 39 años) y Clemon Johnson, jugadores correctos sin más. ¿Que podían haberse quedado con Scottie antes que con Derrick? A toro pasado pues sí, pero el historial universitario (Universidad de Alabama) de McKey era bastante mejor que el de Pippen, la elección de Scottie, que provenía de una pequeña universidad, fue en parte un tiro al aire que salió excelentemente bien a Chicago.
Una vez soltada esta parrafada, enfoquemos el artículo al protagonista Olden Polynice nacido el 21 de noviembre de 1964 en Puerto Principe, Haití, llegando del Caribe al basket USA como tantos jugadores, sobre todo interiores, la etapa de High School la desarrolló en All Hallows en el Bronx, para ir posteriormente a la Universidad de Virginia, con cierto prestigio en la NCAA, periodo que terminó en 1986, en ese verano emigró a Italia, concretamente a Rimini para jugar un año al lado de Jeff Lamp, dato que desconocía y que leí en un gran post sobre el exjugador del Oximesa Granada realizado por @cobinho8 dentro del blog Leyendas Perdidas, terminada esa temporada volvió a Estados Unidos y fue elegido en el puesto 8 del Draft, después de que sus derechos profesionales pertenecieran a Nuggets, Knicks, Bulls y definitivamente a Sonics.
Olden Polynice en Universidad de Virginia
                                     
En su primera temporada como profesional el rol del bueno de Olden sería el de suplente del pivot titular, en este caso Alton Lister, con promedios de 4 puntos y 4 rebotes en 13 minutos, buenos números para un suplente pero no sé si tan buenos para un número 8 del Draft, rol que no cambiaría en las dos siguientes temporadas (88-89 y 89-90) con unas medias parecidas, siendo en la 89-90 el suplente de un gran reboteador ochentero Michael Cage, este año la explosión de un ala-pivot llegado directamente del Instituto le cerraría las puertas definitivas del roster, hablo del gran Shawn Kemp.
En la temporada 90-91 cuando estaba jugando más que nunca en Seattle, unos 20 minutos y haciendo unos correctos 8 puntos y 6 rebotes, fue traspasado a Clippers por Benoit Benjamin que venía para ser el center titular. En Los Angeles entró en el quinteto inicial desde el principio haciendo unos estelares 12 puntos y 9 rebotes en 36 minutos, Olden podía dar más de sí que lo mostrado en Sonics pero en un equipo perdedor en esta temporada. Al año siguiente el haitiano es titular en un equipo con Doc Rivers, Ron Harper (que antes de ser fontanero era un anotador voraz), Danny Manning que hacen que la franquicia se clasifique para playoff después de 16 años cuando el equipo estaba en Buffalo y se apellidaba Braves, la verdad es que en la postemporada nuestro protagonista fue el cuarto jugador interior de la rotación detrás de Manning, Charles Smith y el veterano James “Buddha” Edwards, preludio de lo que iba a pasar en este periodo estival, traspaso a Pistons por los derechos de Don Mclean y William Bedford (estos jugadores acabarían llevando a Clippers a John “Gordo” Williams).
Otis Thorpe frente a Olden Polynice en Clippers
En Detroit el papel de Olden sería como pivot suplente de un veterano Bill Laimbeer en unos caducos Pistons que no se clasificarían para playoff, en la temporada siguiente Polynice empezó de titular promediando unos magníficos 13 puntos y 12 rebotes en 36 minutos, minutaje y números de indiscutible, pero el 20 de febrero de 1994 fue mandado a Sacramento por Pete Chilcutt, ala-pivot blanco que años después acabaría siendo campeón de la NBA con Houston Rockets. De nuevo Olden a coger las maletas ahora a unos de los equipos más perdedores de la Liga.


Olden Polynice en su etapa en Detroit
                                   
En la capital del estado de California, Polynice encontraría al fin su lugar bajo el sol con casi 30 años, en las cuatro temporadas y media que perteneció a la disciplina de los King jugaría su mejor baloncesto nunca bajando de 11 puntos y 9 rebotes, ayudando a conseguir un hito histórico en una franquicia loser, volver a playoff una década después, un equipo que comandaba uno de los mejores escolta de los 90 el gran Mitch Richmond, jugador que había salido de Warriors por el que precisamente en esa época era su compañero Billy Owens (como reseñe en un post de este blog insertar enlace ), Mitch era la estrella y la metralleta máxima, a los mandos del equipo estaba un menudo base que años mas tarde dominaría en Europa, Ty Edney, un jovencísimo Brian Grant y un clásico lituano de la misma promoción que el haitiano, Sarunas Marciulionis. La siguiente temporada nada cambiaría en el papel a desempeñar de Polynice, número habituales y derrotas tras derrota, en la temporada 97-98 con 33 años a las costillas ya perdería sitio en el quinteto inicial a favor de Michael Stewart y un veteranazo de lujo Otis Thorpe.

Polynice en Seattle Supersonics intentando taponar a James Worthy.
                  
Verano de 1998, el verano del cierre patronal, Olden acaba contrato con los Kings y diez antes de que se iniciará la temporada, con el nuevo convenio aceptado, firma como agente libre con su primer equipo los Sonics, esta vez con vitola de titular, el equipo del estado de Washington estaba en plena era post George Karl, había salido del equipo Kemp rumbo a Cavs y había llegado un gran ala-pivot desde los Bucks, Vin Baker que en la ciudad lluviosa entró en una crisis personal que le llevaría a ser una sombra del jugador que era, temporada correcta de Polynice y otra vez a coger las maletas, esta ocasión rumbo a la localidad del Lago Salado.
Estos Jazz, no eran el poderoso equipo que había disputado dos finales un años antes, pero serían siendo un conjunto serio, no se podía esperar menos con Sloan al mando, aunque ya con sus dos estrellas en la cuesta debajo de sus carreras, en Utah con 35 años quitaría lucharía por un puesto con Greg Ostertag, pelea que ganó (algo no muy difícil, por el carácter de Robocop), sería de la partida en casi todos los encuentros y haría a esta provecta edad algo que no había conseguido en 12 temporadas, ser habitual en playoff. En Salt Lake City este delgado jugador casi pondría colofón a su extensa andadura profesional que sería definitivo tres años después con una presencia testimonial en Clippers, otro exequipo.
Olden Polynice en su etapa en Sacramento.
                               
En definitiva este humilde post es para recordar a un correcto y aseado jugador que se vio envuelto en unos de los traspasos más comentados de la historia, que como dije antes, es probable que no fuese un número 8 de los drafts de los ochenta pero que cumplió en todos los lugares por donde pasó, desde la Española a la mejor Liga de Baloncesto del planeta.
P.D.: Recientemente se han cumplido cuatro años de la desaparición de un gran narrador basketero y que nos volvió a enganchar a la NBA a toda una generación, cada vez que pensamos o utilizamos unos de sus geniales motes o sobrenombres le realizamos un merecidísimo homenaje. Siempre grande, Andrés Montes.

Autor: @Andrs13















viernes, 6 de septiembre de 2013

UN TITANIC CONTRA UN ICEBERG

                                                     
En este artículo de reestreno en Unidos por el Basket, todo con el permiso del insigne manchego, cada vez más murciano, Jesús Morales (@jesus8233), me propongo llevarles geográficamente al estado de Oregón y su ciudad más importante, que no su capital que es Salem (esa sana costumbre americana decimonónica de nombrar la capital a otra ciudad que no fuera la más populosa de estado para evitar la corrupción), Portland, el enclave temporal sería el final de milenio, concretamente la temporada 99-00 y protagonistas absolutos de este viaje los Trail Blazers.
El roster del equipo durante este año fue unos de los mejores de la historia de la NBA, a su ya potente plantilla, venían de ser subcampeones de conferencia Oeste siendo duramente derrotados por los Spurs, se añadieron por orden cronológico de llegada Steve Smith, Detlef Schrempf y su gran fichaje vía Houston, Scottie Pippen, que dando el plantel de la siguiente manera:
Bases: Damon Stoudemire, base eléctrico, bajito y anotador que pensaba más en él que en el equipo, ídolo de la ciudad algo que peso en repescarle de Cánada; Greg Anthony, segundo base, jugador defensivo un corte que se puso muy de moda en esos años, un jugador limitado que hacía todo lo que mandaba el técnico, esta posición en el campo quizás sería el gran lunar del equipo durante la temporada.

                             
Escoltas y Aleros: Los puestos de 2 y 3 eran los puestos con más calidad del equipo, los titulares Steve Smith, jugador de seda, muy completo que hacía todo bien y una debilidad del que suscribe (al cual dediqué gran parte de un post en este mismo blog) y como alero titular estaba la antes citada adquisición estelar, el mejor meritorio de la Historia, el Robin del gran Air Jordan, el perfecto escudero, rebote, defensa, dirección y anotación, como diría Montes, Scooooootie. Siendo esta pareja estelar no se puede obviar la suplente, un incipiente Bonzie Wells que reclamaba minutos y un veterano Detlef Schrempf curtido en más batallas que también actuaba en ocasiones de falso 4, que puedo decir del alemán, que es unos de los mejores jugadores europeos de los últimos 30 años.

                                 
Ala-Pivots: En esta posición como diría un castizo, canela en rama, el titular era Rasheed Wallace, uno de los mejores 4 de esa generación de los Garnett, Duncan, además un jugador que se crecía ante grandes rivales y como dijo en una ocasión Duncan de los que mejor le había defendido, Sheed un jugador de raza y carácter quizás demasiado (ahí sigue su record de técnicas) que tocaría el cielo cuatro años después en Detroit. El sustituto en cancha de Wallace, era un tal Brian Grant, lucha, brega, rebote, defensa todo esto no exento de ser un correcto anotador, un tipo de jugador imprescindible en todos los equipos, que engancharía un super contrato en Miami de la mano de Pat Riley, reseñar que Brian durante algunos minutos formaría la pareja interior con el ex de North Carolina, en esta posición también jugó el amigo Pippen, para cubrir la cuota de minutos necesaria para toda superestrella, desplazado del alero por el gran rendimiento de “Alcatraz” Wells.

                              
Pivots: El titular era un mito, un grande, el rascacielos más alto de la ciudad, señores en pie con ustedes el gran Arvydas Sabonis “Sabas” para mí el mejor pivot de Europa que haya visto, tiro, intimidación y magia desde el poste alto y medio, inolvidable Sabas para los madridistas porque nos dio la última Copa de Europa en nuestras últimamente paupérrimas vitrinas. El suplente del lituano era un joven llegado del sur de Estados Unidos directamente desde el instituto llamado Jermaine O’Neal, que sería protagonista de una curioso capítulo que más adelante desvelaré, contaba con sólo 21 años y apuntaba lo que luego sería un pivot dominador durante años en la Liga.

                                    
En el puesto 11 de la plantilla estaban Stacey Augmon, que había entrado en el megatraspaso con Houston por Pippen, pero sería cortado por la franquicia texana y recuperado por los Blazers, que aportaba defensa en momentos puntuales y en el 12 un base veterano Gary Grant cuyos mejores años los había dado en Clippers, todo este arsenal se puso en manos de Mike Dunleavy, un técnico que había tenido una buena campaña de debut en Lakers, perdió las Finales contra Bulls, ajusticiando en Final de Conferencia a los Blazers, curiosamente, otras con más pena que gloria en Bucks y que dos años antes arribó en Blazers.

                             
Una vez hechas las presentaciones, ¿Cómo fue la temporada regular? Lo previsible con este plantillón, a modo de resumen, el primer mes 14 victorias y 3 derrotas, la marca en el parón del All Star era de 38-11 y al final de la regular season 59-23, consiguiendo el segundo mejor record de la existencia de la franquicia, sólo superados por los legendarios Blazers 90-91 con una marca de 63-19, como pueden comprobar se movieron siempre por encima del 70% de victorias, terminando segundos de la Liga en record por detrás de Lakers que acabaron con un estratosférico 67-15, pero ahora empezaba lo mollar del tema los Playoffs.
En primera ronda a 5 partidos les tocó en suerte Minnesota Timberwolves, un equipo correoso y con talento, formado por Garnett, Terrell Brandon, el malogrado Malik Sealy, Wally Szczerbiak, Joe Smith y ya estaba por allí Nesterovic, dirigidos por Flip Saunders, los Blazers se impondrían al final por 3-1, pero con partidos a cara de perro y tanteos bajos.
En semifinales de Conferencia, se preveía un choque de trenes entre los del Estado de Oregon y los Jazz de Utah, el doble finalista de NBA apenas dos años antes que conservaba intacto el esqueleto de equipo que los llevó al subcampeonato, esqueleto compuesto por Karl Malone, John Stockton, Jeff Hornacek, Bryon Rusell, Greg Ostertag y Bryon Rusell, cuya alta más destacable en el equipo era la del veteranísimo pivot Olden Polynice (a modo de curiosidad, el haitiano Polynice fue el jugador que en el draft de 1987 los Bulls mandaron a Sonics para conseguir los derechos de Pippen), lo que se intuía que podía ser una gran serie acabó con un claro 4-1 a favor de Portland, ganando la mayoría de los encuentros con amplias ventajas, una vez superado este escollo, los Blazers miraban con el cuchillo entre los dientes hacia California.
La excepcional final de Conferencia Oeste, que muchos consideraban que era la final real y que de ahí saldría el campeón de la NBA, empezó un 20 de mayo de 2000 en el Staples Center y se impusieron los Lakers por 109-94 con 41 puntos, 11 rebotes y 7 asistencia de Shaq, en Portland cabe destacar a un regular Pippen y a un productivo Wells desde el banquillo, en el segundo partido los Blazers apabullaron a Los Angeles con una gran actuación de Sheed, Smith y Pippen, el tercero fue para Lakers por un ajustado 93-91, el cuarto encuentro cayó también del bando californiano con un excelente tercer cuarto, con destacable contribución Rice y Harper ayudando a Shaq y Kobe, cuando en el ecuador de la serie se podía pronosticar un desenlace rápido, los dos siguientes partidos fueron para Portland con una aportación muy coral, quizás destacando Steve Smith en el sexto.

                                     

Todo quedaba pendiente para un dramático séptimo partido a disputar en Los Angeles, encuentro que llegó a su descanso con un tanteo de 39-42 y en el que en un tercer cuarto excelente de los Blazers comandados por Wallace llegaron al final del tercer periodo con una admirable renta de 13 puntos, el último cuarto de este partido creo que ya ha sido bastante contado, llegando a tener Portland 16 puntos de ventaja y cuando los Lakers reducían distancias, la única arma que se le ocurrió a Dunleavy de parar la sangría fue sacar a Jermaine para que hiciera faltas a Shaquille O’Neal, el archifamoso Hack a Shaq, buscar que fallase los tiros libres, coger el rebote y anular el ataque angelino. Desenlace final: Ridículo de Portland, victoria para Lakers que pasarían a las Finales contra Pacers consiguiendo el primer anillo del histórico three-peat 2000-2002 en el cual vimos la mejor versión de Twister.

A continuación se pueden ver los últimos minutos del 7º y último encuentro, que concluyó con el resultado de 84-89 para LA.





¿Cuáles fueron los problemas para que este gran roster no alcanzara la gloria? A mi modesto entender fueron cuatro, primero, chocarse con un equipo de leyenda como aquellos Lakers (algo que también pueden atestiguar los bellos Kings de Adelman), en segundo lugar, los más normal cuando juntas tanto talento en un vestuario, que el talento vaya acompañado de ego y eso es muy difícil de gestionar, el tercer problema, los bases, como he citado anteriormente los playmakers eran de todo menos constructores, uno pensaba en sí mismo y luego en los demás y otro excesivamente limitado en ataque, en último lugar y quizás el problema mayor, el entrenador, creo que Mike Dunleavy no estaba capacitado para llevar las riendas de este plantel con tanto talento y variedad, pero este error puede ser compartido con el General Manager y el dueño del equipo que deben controlar en manos de quién deja el gran patrimonio de la franquicia, de ahí el título un Titanic luchando contra un Iceberg cuya punta tenía nombres y apellidos, Shaquille Rashaun O'Neal y Philip Douglas Jackson.
Este ha sido el fin del viaje por la costa Oeste de los Estados Unidos, que espero les haya resultado tan ameno como a mí escribirlo y recuerden, la vida puede ser maravillosa y con baloncesto hay más posibilidades de que lo sea. 
Andrés Jiménez Núñez.
@Andrs13







sábado, 15 de junio de 2013

LA DELGADA LINEA BLANCA



Cuando parece que en las series finales ACB la percepción del arbitraje vuelve a un plano más normal, una situación que se ha venido repitiendo desde el primer partido no ha empezado a llamar la atención hasta bien entrado el tercero. Una línea vuelve a alentar el debate en torno al universo del silbato, esta vez es una linea blanca. No una linea de ropa que define el color de uno de los dos contendientes, no sean malpensados, para mal pensar me basto y me sobro. Me refiero a la línea que se sitúa a 4'60 metros del aro, la linea de tiro libre, esa de la cual el nuevo jugador griego del Barcelona Dimitris Mavrokefalidis hace uso a su libre albedrío.

Que no solo la pisa sino que mete la bota un metro dentro de la zona cada vez que lanza un tiro libre ha escapado a los ojos de todo el mundo hasta que Pérez Pérez tuvo a bien advertirle de dicha circunstancia en el partido de anoche, el tercero. Que el espectador no haya caído en ese detalle sin la ayuda de las imágenes de un árbitro advirtiendo a un jugador de que puede estar cometiendo violación al reglamento, carece de importancia. Son detalles que no siempre vemos aunque, a veces, para según qué ojos, esos detalles no pasan inadvertidos.

Llegados a este punto creo conveniente explicar un poco la regla. Hay un jugador situado detrás de la linea de tiro libre que es el lanzador. Ese jugador debe permanecer detrás de la linea, sin pisar ni mucho menos invadir la zona, hasta que el balón que él mismo ha lanzado toque el aro. No es lo mismo para los jugadores que aguardan el rebote en el pasillo de tiros libres. Ellos pueden invadir la zona una vez el balón ha abandonado la mano del tirador.

Lo más llamativo para el gran público ha sido que un árbitro se de cuenta de la circunstancia y no solo no sancione la jugada, sino que advierta al infractor de no volver a cometerla. Para mí, no. Yo lo veo de otra manera. Me resulta tan difícil creer que ninguno de sus dos compañeros de ayer, ni los otros seis que han arbitrado estas series hasta la fecha lo hayan visto. Es más, de tan difícil, me resulta increíble. Es decir, que no me lo creo. Ocho árbitros ciegos y uno que viendo bien no hace lo que tiene que hacer... Ni de lejos. Yo voy más allá.


Se habla de criterio arbitral. Tiempo atrás ya dije la mía. Todo Director Técnico Arbitral es como un Ministro de Justicia. Las leyes están ahí, escritas y articuladas en papel. El reglamento FIBA también. Es misión del máximo responsable técnico establecer un criterio de interpretación lo más uniforme posible para trazar el camino que una y no separe la literalidad del Código con su espiritualidad, dejando a cada Juez la interpretación final del suceso y sancionarlo, si corresponde, conforme a Derecho. Tengo la sensación de que en la situación concreta que nos ocupa los árbitros, como con los pasos de principio de temporada, no terminan de compartir ese criterio. Viene a ser lo mismo que los pasos de los jugadores de la selección de los Estados Unidos cuando juegan contra España, no se pitan por consigna. Pérez Pérez a punto estuvo de saltárselo. Literalidad que protege contra espiritualidad que no lo hace. La linea de tiro libre, la delgada linea blanca, no está recibiendo la protección que merece por parte del encargado de hacerlo.

Autor: Quique Chust
@quiquechust

lunes, 10 de junio de 2013

LA DELGADA LÍNEA GRIS


Reloj de posesión del Pabellón de la Fuente de San Luis

Siglo XXI, en plena era de la tecnología, Dios parece querer seguir dando de comer a todo aquél que no tenga dientes. TVE, poseedora de los derechos televisivos de la Liga ACB sin contraprestación económica a cambio, vuelve a hacer de las suyas y a tratar la competición de acuerdo a lo que le cuesta. Tratamiento cero. Los dos últimos domingos han sucedido hechos susceptibles de debate, con el FC Barcelona de por medio en general y Víctor Sada en particular. Los medios técnicos disponibles y las ganas, o mejor dicho, la falta de ganas de hacer bien el trabajo han dejado claro hasta al más escéptico que a TVE la Liga ACB le interesa lo mismo que a mí me importa si hoy hará buen tiempo en la Guayana Francesa.

 Esa ausencia de pruebas gráficas para apoyar los argumentos derivan en situaciones más o menos esperpénticas que terminan por ubicar a cada cuál en el lugar que le corresponde. Si bien hace 8 días desde medios de Barcelona se daba la consideración de error humano al posible error arbitral que beneficiaba al club que les da de comer, ayer la cosa cambió. Lo de ayer fue premeditado, alevoso y diurno. Los asesinos de Kennedy andaban sueltos por Madrid. Ahora a esperar que la discrepancia cambie de acera, que lo hará, y a seguir inflando el globo hasta que reviente 

 No voy a entrar a valorar si me parece bien o mal la actuación arbitral. Después de ambos partidos dije vía twitter lo que me parecía y ayer, encima, a Piti Hurtado y su vídeo no se les ocurre otra cosa que demostrar que no me había enterado de nada. La cosa por mi parte ahí se queda. Arbitrar es jodido no, lo siguiente, y lo digo con conocimiento de causa. No hice la mili, ni falta que me hizo, maduré con un silbato en la boca. Tuve dirigentes de todos los colores, malos, regulares e incluso buenos. Con algunos discrepé, pero con ninguno me sentí traicionado como me hubiera pasado de haber sido el árbitro (o Juez de Mesa) de cualquiera de los dos últimos partidos del Barcelona. El Director de Arbitraje, ignoro empujado por qué fuerzas, cruzó una línea que jamás debió cruzar. No contento con ello hoy lo ha vuelto a hacer.

 La semana pasada apareció en Radio Marca aparentemente para explicar el funcionamiento del reloj de 24 segundos. Hasta ahí nada que objetar. Habló contradiciéndose sobre el funcionamiento del aparato. Primero explicó mal la regla y luego dio otra explicación que se acercaba más a la realidad. Inocentemente el periodista le preguntó por la jugada de marras del Barcelona – Gran Canaria y el Director de Arbitraje, con la alcachofa delante, trató de explicarla. No podía dar crédito a lo que estaba oyendo. Ni José Plaza, legendario dirigente arbitral en fútbol, ni Angel Sancha en baloncesto habrían incurrido en un desliz de tal magnitud. 

 Tampoco voy a ir más allá con sus declaraciones, no es el tema. El tema, aplicable a cualquier ámbito laboral, es que un jefe opinó públicamente del trabajo de sus subordinados. Y menos mal que el periodista no estuvo muy hábil y no aprovechó la incontenible locuacidad del dirigente. Podía haber ardido Troya. Estuvo cobarde, disculpando al árbitro principal y dejando la puerta abierta a un error del operador de 24 segundos. Es como si el dueño de una emisora de radio sale al día siguiente en un medio diciendo que el programa de la noche anterior ha sido flojo pero que la culpa no la tiene el presentador sino el becario que le ha escrito el guión.

 La cosa empeora con cada considerando. El Director de Arbitraje es un cargo político. No tiene bagaje arbitral alguno. Es un ejecutivo con experiencia en despachos de entidades deportivas de nivel. Daba pena oírle explicar el tema de los 24 segundos, un aparato con su complejidad que dudo que haya manejado en su vida en ningún partido oficial. Según él, los árbitros estuvieron perfectos, quizá la mesa fue la que se equivocó. Hoy lo ha vuelto a hacer. Ha dicho que el arbitraje de ayer fue perfecto al 99'9 %. Ahora me pregunto, cuando las imágenes dejen mal a los árbitros ¿qué hará?, ¿se esconderá y no hablará?, ¿dirá que han estado mal?, ¿La mesa?, ¿los micrófonos?. Los lunes del Presidente en versión Departamento Arbitral

No reproduciré ninguno de los inputs que me llegaron desde el Ebro sobre su persona. Dejó una huella imborrable en el CAI Zaragoza, me quedó claro. En varias federaciones territoriales los anotadores le hicieron el árbol genealógico. En reuniones técnicas de árbitros se puso como ejemplo de cómo no debe actuar un dirigente. Sus subordinados, algunos, están “contentos” con su aparición en la radio. Se ha cruzado la línea que separa la corbata del uniforme gris. Lo terrible del asunto es que, una vez cruzada, no hay vuelta atrás.

Autor: Quique Chust
Twitter: @quiquechust

lunes, 13 de mayo de 2013

Buen día para conocer a Spanoulis


Debo ser sincero, no tengo recuerdos de haber visto jugar a Vassilis Spanoulis previo al final four de este año.  Vi las finales del campeonato del mundo del 2006, pero no recuerdo a Spanoulis. Tampoco lo vi jugar en la fase previa de la euroliga, vi muchos partidos pero, curiosamente, ninguno del Olympiacos.


En años anteriores he visto Euroliga de forma infrecuente. El año pasado no vi prácticamente nada, en anteriores he visto partidos al azar y en alguna rara ocasión el final four, por razones diversas en general y en parte por desconocimiento de fechas porque el baloncesto europeo me gusta y bastante (aunque sí, prefiero la NBA).


El punto es, para mi memoria, el partido contra el CSKA y el Madrid han sido los primeros partidos que he visto de Spanoulis y probablemente no podría haber elegido mejor.


He quedado brutalmente sorprendido de él, es un jugadorazo por dónde se le vea, especialmente en lo inteligente que es al jugar y en decidir exactamente cuándo tomar protagonismo y cuándo cederlo.


Muchos jugadores pecaron en uno de estos dos puntos en este Final Four. Juan Carlos Navarro desapareció en el partido de semifinales al igual que Milos Teodosic, Erazem Lorbek o Jayce Carrol. El mismo Teodosic pecó de muy malas desiciones mientras que en el Madrid no hubo nadie que pudiese liderar y tomar las correctas desiciones en el último cuarto para estar en pelea en la final.

Por supuesto, no es una crítica destructiva en contra de estos jugadores, es una halago a lo hecho por el base del Olympiacos. Malos momentos/partidos es algo que se da en el baloncesto,

Spanoulis fue todo lo contrario. Contra el CSKA solo anotó 8 puntos tirando muy mal desde el triple (0/6) pero dirigió y controló totalmente el partido a favor de su equipo. El actual técnico de la selección argentina Julio Lamas (@juliolamas1) lo resumió muy bien por twitter:

"Se lo llevo x delante el Olimpiakos, impecable plan y ejecución defensiva, brillante juego colectivo en ataque y Spanoulis dueño del partido"


Sin antes haber hecho otro comentario al respecto, iniciado el último cuarto:


"Hasta acá se jugo como quiso Spanoulis !!#FinalFour"


Y hacer una pequeño comentario sobre Teodosic, en principios del partido:


"Olimpiakos comenzó mejor q CSKA, con más energía y con Spanoulis dirigiendo y trasmitiendo más q Teodosic.#FinalFour"


Lo escrito en este último tweet se mantuvo el resto del partido sin variar en ningún momento.


Contra el Madrid el inicio fue todo lo contrario, el Olympiacos sufrió un parcial de 10-27 en el primer cuarto logrando, con mucho esfuerzo de Antic, Hines, Perperoglu y compañía remontar para abajo solo por 4 puntos (37-41). Hasta entonces, Vassilis Spanoulis no llevaba puntos anotados.


La segunda mitad fue un festival del base griego, 22 puntos incluídos 5 triples, dos de los cuales fueron consecutivos y dieron la primera ventaja del Olympiacos en el juego (45-43) y otro increíble y kilométrico en último cuarto que apagó los ánimos del Madrid que se había puesto a 8 quedando 1:44 de partido.


Todo esto además de su gran control del juego y liderazgo de su equipo.

Liderazgo, precisamente lo que más se ha criticado al Real Madrid, la falta de un líder nato para momentos como este una crítica que quizás esté algo exagerada por la gran actuación de Spanoulis pero no por eso es falsa.


Remontada, victoria, campeonato y MVP del final four que se suma MVP de la (larga y competitiva) fase previa que lo convierte en el segundo jugador en conseguir ambos premios en la misma edición junto a su compatriota Dimitris Diamantidis.

Y eso no es todo, con este MVP sumado al del Final Four del 2012 se transforma en el tercer jugador en repetir el premio en años consecutivos, honor que comparte con 2 grandes como Toni Kukoc y Dejan Bodiroga.


¿Eso es todo?


No, este es también su tercer MVP del Final Four, empata como máximo ganador junto al mismo Toni Kukoc, algo “espectacular, inimaginable” como digo el mismo Spanoulis en entrevista post-partido.


Genial, increíble, sublime dentro de la cancha, el líder y mejor jugador de la euroliga.


¿Y fuera?

Un crack total, capaz de bajarse del podio, de la celebración, a
felicitar a sus rivales (que algún golpe no muy deportivo le dieron), uno de los mayores gestos de deportividad del año.


Me lamento de no haber conocido a Spanoulis antes, pero probablemente no elegí mejor campeonato para verlo y sentir gran admiración por él.