Quería
seguir incidiendo de nuevo en una ciudad barcelonesa donde se ama
sobre todas las modalidades el deporte de la pelota naranja y es la
más importante en referencia a la cantera baloncestística de
nuestro país, el equipo al que me refiero es el Club Joventut y la
urbe es Badalona, como reseñe en el anterior post publicado en este
gran blog sobre Raúl López, me sorprende la facilidad que tiene la
Penya para sacar bases de gran nivel desde el mítico Nino Buscató,
a los hermanos Jofresa, Rafael y Tomás, José Antonio Montero, Iván
Corrales, el propio López, Ricky Rubio o Josep Franch.
Hoy
quiero fijarme dentro de este gran grupo de bases en Tomás “Tommy”
Jofresa Prats hijo (su padre José María llegó a jugar varios años
en la extinta Liga Nacional de baloncesto) y hermano de baloncestista
(Rafael uno de los mejores bases de la historia del basket patrio) de
ahí su sempiterno sobrenombre “el menor de los Jofresa”, Tommy
desarrollo la mayor parte de su carrera en la Penya, ganó dos Ligas,
una Copa Korac, sufrió en sus carnes el increíble e inverosímil
triple de Sasa Djordjevic para dos años después resarcirse y
conseguir la ansiada Copa de Europa ya con Zeljko Obradovic al timón
de la nave verdinegra, hasta que en la temporada 95-96 cuando al
contar con 26 años de edad pasó a formar parte del nuevo rico de
aquella época el Unicaja de Málaga, que reclutó a Tommy, a Alfonso
Reyes en el cenit de su juego, Kenny Miller, tenían un gran equipo
los malaguistas en esos años, que ya empezaba a hacer sombra a los
tres grandes Real Madrid, F.C. Barcelona y el Joventut de Badalona,
dos años en la capital de la costa del Sol, para luego irse a
Treviso una temporada, retornar a España y jugar en Gijón y Girona
para retirarse con 33 años en la temporada 2002-2003 que repartió
entre Grecia y Portugal.
Me
quería centrar en una parte del juego de Tomás, que era un correcto
tirador, un buen asistente, llegó a promediar alguna temporada dos
asistencias (en esos años se contabilizaba de otra manera los pases
de canasta) pero lo que llamó la atención a la chavalada de la
época era la capacidad de salto de Tommy era un base blanco con
piernas de negro, unos de los primeros bases españoles que con su
altura (recordemos que medía 1,84 metros) que mataba el aro, muchos
recordarán su concurso de mates en la temporada 1990-1991 del All
Star que se celebrón en Zaragoza en el que bueno de Tommy se
presentó y yo en particular le recuerdo su tupé, muy de moda
entonces, a lo Will Smith en el Principe de Bel-Air, su descaró en
la pista y si tenía la situación precisa su forma de encarar el aro
con la fuerza y la decisión propias de un jugador de playground
estadounidense para hundirla con fuerza para abajo.
A
principio de los 90 “el menor de los Jofresa” metió un plus
físico a la definición de basket español, que luego han completado
otros como Calderón o actualmente Sergio Llull, porque aunque “no
crecía y vivía al Oeste de Philadelphia”, Tommy demostró que los
blancos sí que tenían piernas y las sabían meter para abajo.
Este
es mi particular homenaje a un base que se me quedó en la retina por
su potencia física, su desparpajo y desenvoltura a la hora de jugar
en una cancha de baloncesto y recuerden la vida puede ser maravillosa
y con baloncesto hay más posibilidades de que lo sea.
Después
de un largo silencio, retomo mi actividad bloggera con la primera de
una serie de entradas en las que iré analizando, en función de lo
que la memoria me permita, equipos nacionales en un evento concreto,
Mundiales, Eurobasket, Olímpicos... No trata esta serie sobre los
mejores equipos, nada de eso. Algunos lo fueron, otros no tanto.
Tampoco se su duración, periodicidad o capítulos. Formalidad bajo
mínimos, as usual. La idea es plasmar en un texto las sensaciones
percibidas al ver jugar a cada uno de esos equipos, teniendo en
cuenta que a muchos sólo los vería jugar en el partido contra
España, al ser el único televisado y a la percepción que puede
tener un tipo como yo, generación del 69.
El
Europeo de Nantes 83 fue el primer gran evento a nivel de selecciones
del que recuerdo ser testigo televisivo. Bien pudo haber sido el
Mundobasket de Cali 82, pero la edad y la diferencia horaria eran
argumentos demasiado poderosos como para convencer a unos padres
clásicos de que el hecho de dormir, ya por aquel entonces, era cosa
de cobardes. Primer evento, primer equipo que me llamó la atención
por encima de los demás, la selección nacional de Francia.
COMPOSICIÓN DE GRUPOS:
Preselección
de Francia para el Europeo de Baloncesto de 1983
Llamar
equipo a aquel conglomerado de elementos a las desórdenes de Pierre
Dao, constituiría un insulto a la inteligencia del lector y un
eufemismo digno del político más mentiroso. No se le puede llamar
banda, porque éstas tienen un Director que, con mayor o menor
acierto, trata de poner orden entre los distintos instrumentos,
ayudado por una partitura. Allí no había ni sistema, ni pizarra y
de conceptos defensivos jamás habían oído ni hablar. En resumen,
era un conjunto de individualidades sin ningún rigor grupal, muchas
de ellas con un talento extraordinario para este deporte, capacidad
atlética muy por encima de sus rivales continentales, dirigidas en
cancha por un pequeño base llamado Senegal que ni siquiera era de
color. Si Mikhail Bakunin hubiese sido entrenador de baloncesto,
liderar a esta pandilla habría sido mejor que un sueño húmedo.
La
cosa ya venía de lejos. Los jugadores no se llevaban entre ellos, el
vestuario era un polvorín siempre a punto de estallar y en el que
gente como Cachemire, Faye o el mencionado Senegal pondrían punto y
final en este evento a sus dilatadas carreras internacionales, los
dos últimos con el extra del título de la Copa Korac recién
retenido, pues también habían vencido con Limoges la edición del
82. Senegal volvería un año más tarde al equipo, requerido por el
nuevo seleccionador, a la sazón ayudante de Dao en este evento, pero
eso forma parte ya de otra historia. Eric Beugnot era un pedazo de
jugador, lo digo en serio. Un alero alto de más de 2 metros y con
tan buen tiro exterior como complicado carácter. Tenía un hermano,
Gregor, actual entrenador del Chalon, base suplente del Le Mans,
equipo en el que militaban los dos hermanos. Eric hizo campaña para
que su hermano fuera llamado a la selección, con la que había
disputado una serie de amistosos dos años atrás y a la cual no
había vuelto desde entonces. Pierre Dao se presentó al europeo sólo
con dos bases, justo la mitad de los que siete años después
necesitaría Antonio Díaz Miguel para estamparse en Argentina. Los
elegidos fueron Jean Michel Senegal y Jacques Monclar, un base blanco
por encima del 1.90, casualmente el base titular del Le Mans. Lo que
debió pensar el seleccionador debió ser algo así como “si van a
hacer lo que les pase por las narices, con dos me sobra”. Alain
Larrouquis, pequeño escolta de 1.86, con participación testimonial,
hubiese podido ser el tercer base.
Eric
Beugnot bloqueando a Ratko Radovanovic
El
otro gallo del gallinero era el afamado alero anotador Hervè
Dubuisson, del que Gonzalo Vázquez habla en su nuevo libro y cuyo
capítulo me muero de ganas por leer. Dubuisson representaba él
solo, todo lo negativo que he descrito de este grupo humano. Calidad,
físico, técnica, tiro, salto, potencia... todo lo que se quiera
pero atrás reservaba sus fuerzas y no existía otro sistema que el
de “balones a mí”. Venía de ser el máximo anotador de la Liga
francesa en las últimas cuatro temporadas. Como anécdota, años
después en un partido contra el CAI Zaragoza en competición europea
(juraría que con Stade Francaise), se lesionó nada más atravesar
el medio campo en pleno contraataque llevado, como no, por él mismo.
Ello no fue motivo para que no diera dos o tres pasos más a la pata
coja, se cuadrara, lanzara y convirtiera un triple desde unos diez
metros, antes de ser sustituido entre gritos de dolor. Su torneo fue
más que discreto, terminando con apenas 9 puntos de media.
Así
las seguía hundiendo Dubuisson, años después
En
este torneo, apareció en escena otro jugador de esos que en los años
venideros iba a ser un asiduo en Copas de Europa y citas de
selecciones, Richard Dacoury. Miembro al igual que Faye o Senegal del
laureado Limoges fue el primero que vi de esa especie de jugador tan
común en la Francia contemporanea, el alero mulato con
extraordinarias condiciones físicas. Su papel en Limoges estaba
ensombrecido por la genialidad del escolta americano Ed Murphy, que
acaparaba casi todos los sistemas ofensivos del club y donde
demostraba mayor rigor táctico que el exhibido en esta cita europea.
Con un buen debut ante Yugoslavia, siendo el máximo anotador con 17
puntos, terminaría diluyéndose como el resto del equipo.
Richard
Dacoury, con Magic Johnson en el Open McDonald's 1991
Con
respecto al juego interior, Georges Vestrys, Appolo Faye y Philippe
Szanyel eran sus argumentos. George Brosterhous y Daniel Hacquet, así
como J.J. Cachemire completaban una tan extensa como poco explotada
batería de jugadores. Vestrys era un jugador de color con un físico
diseñado para este juego y una talla de 2.16. No intimidaba, apenas
reboteaba y teniendo un ganchito de derecha muy decente resultaba
raro verle recurrir a él. Años atrás, en medio de una tertulia con
no poco alcohol circulando, un buen amigo me describió su mejor
movimiento. Consistía en ponerse justo debajo de su propio aro, no
levantar los brazos no fuera a ser que molestara a algún atacante,
esperar pacientemente a que el balón atravesara la canasta, cogerlo,
adelantar un pie fuera de la linea de fondo y, con el otro en el
aire, realizar un giro sobre sí mismo de 180 grados y efectuar el
saque de fondo. Yo no hubiera podido definirlo mejor.
Appolo
Faye cerraba ya su carrera como internacional en este torneo y, acaso
por pura veteranía, era el único interior con licencia para tomar
sus propias decisiones, licencia que no dudaba en aprovechar cada vez
que le venía en gana. Mi memoria recuerda a Héctor Quiroga
comentando que se trataba de un americano nacionalizado. No sería
hasta que comencé mi investigación para este post que me enteré de
su origen senegalés.
Appolo
Faye en el partido contra Grecia del Campeonato de Europa 1983
La
sorpresa agradable la puso el jugador de ASVEL Villeurbanne Philippe
Szanyiel, de 23 años y que, sin contar para nada en los sistemas y
viviendo de balones sueltos y rebotes ofensivos se proclamó máximo
anotador francés en la competición con 19 puntos por partido. Un
zurdo muy técnico y fajador que con apenas 2.05 sería el gran
referente del juego interior francés hasta la eclosión de un tal
Stephane Ostrowsky. Tuvo una dilatada carrera en la selección
nacional, de la que es el quinto anotador histórico y a la que puso
cierre tras 191 presencias, de la mejor manera posible, en un
amistoso en Mónaco contra el Dream Team, previo a los Juegos
Olímpicos de Barcelona.
Vlade
Divac versus Philippe Szanyel en Roma 1991
Al
final, Francia acabó quinta. Quedó encuadrada en el grupo A, con
sede en Limoges, cuya composición aparece en un cuadro más arriba.
Derrotas contra Yugoslavia, España e Italia y victorias contra
Grecia y Suecia no fueron suficientes para luchar por medallas. Un
cruce victorioso contra Alemania le permitió disputar la quinta
plaza, objetivo que alcanzó al derrotar a Israel. Poco actitud y muy
mala suerte en el sorteo de la primera fase fueron su condena. Pierre
Dao abandonaría el cargo de seleccionador para marcharse al Limoges
con Faye, que también finalizaba ciclo y Senegal, cuya intención
era la misma y al final lo reconsideró. El equipo quedaba en manos
del hasta entonces segundo entrenador Jean Luent, que los conduciría
a la disputa de los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984, al
conseguir clasificarse en un torneo preolímpico disputado en suelo
francés, y al europeo de Stuttgart 1985. Tardaría muchos años en
sacudirse el sambenito de banda pero fueron un auténtico
espectáculo, os lo aseguro.
Como
sabéis los que me leéis, soy un gran aficionado al baloncesto NBA de los ’80 y
principios de los ’90, tiendo a pensar que el juego era más bonito y los
jugadores tenían mejores fundamentos del juego e IQ baloncestística que hoy
día. Llevo más de un par de semana dándole vueltas al tema de los “centers”. Yo
soy de los que vi jugar a un mayor pero todavía muy efectivo Kareen
Abdul-Jabbar, a unos Robert Parish, Kareen y Moses Malone cuando todavía eran
dominantes, a Hakeen Olajuwon, David Robinson, Pat Ewing y las generaciones que
vinieron después. ¿Y sabéis lo que pasa? Que tiende uno a confundir una carrera
completa de grandísimos e irrepetibles jugadores con temporadas concretas en la
historia de la NBA.
Me
he decidido a comparar los jugadores que ocupan habitualmente las posiciones de
Centers en sus equipos en esta temporada 2012/13, con la temporada de hace 25
años, la 1987/88. El porque he escogido esta temporada es sencillo, el nº 25 es
redondo y es justo la temporada anterior a que ingresaran en la liga los Miami
Heat y los (entonces) Charlotte Hornets.
Lo
primero es dejar claro que soy un defensor de la antigua liga de los 23 equipos
en vez los 30 actuales. Tanto equipo lleva a diluir el talento, lo cual encima
hace que se paguen auténticas barbaridades por medianías aspirantes a estrella
y se pretenda crear un equipo alrededor de jugadores que simplemente no son
capaces de ser primeros ó segundos espadas, cuando serían unos buenos segundos
ó terceros espadas. Un ejemplo claro sobre un jugador español que me entusiasma
y del que soy fiero defensor: Pau Gasol en Memphis las pasaba canutas para
llevar al equipo a playoffs y con Kobe ganó 2 anillos y un contratazo que
seguramente no se corresponde a su valor real(siendo su valor muy alto, ojo)
Pero
empecemos a centrarnos en lo que había y en lo que hay. Dos cuestiones claras
que han cambiado el panorama NBA han sido la entrada masiva(y muchas veces
prematura) de jugadores internacionales sin formación en High School ó College
americanos y el indudable cambio del juego, en el sentido de buscar quintetos
cada vez más rápidos con jugadores que puedan ocupar muchas posiciones en la
cancha y aporten versatilidad al equipo.
Lo
primero que llama la atención es que en la 87/88 había 10 centers blanco en 23
equipos y en la 12/13 hay 11 centers blancos en 30 equipos(de los cuales 6 no
son norteamericanos y no han pasado por NCAA). De dichos centers blancos de la
87/88 solo 2 fueron All-Star en algún momento de sus carreras y el resto eran
cumplidores, en algunos casos puntualmente brillantes, pero por lo general no
muy apreciados ni respetados. Fíjense en los números de unos McCormick,
Gminski, Stipanovich, Schayes ó Bricowski y compárenlos con los grandes centers
blancos(hoy si muy respetados)de la 12/13, Marc Gasol, Varejao, Brook López,
Pekovic ó Asik, por ejemplo. Todos los que he citado de la 12/13 tendrían sus
posibilidades de ser All-Star y sin embargo los de la 87/88 no entraban ni en
la conversación.
Otra
cosa que llama la atención es que en la 12/13 hay 5 ala-pivots jugando de
centers y otros 5 que siendo centers se pueden desenvolver como ala-pivots con
naturalidad. En la 87/88, solo Stipanovich, Sampson y Bricowski se podían
desenvolver como ala-pivots y solo a Sampson lo considero un ala-pivot natural.
Los
mayores “paquetes” de la 87/88, eran Corzine y Kleine(medalla de oro en
L.A.’84), comparen sus números con(por ejemplo)DeAndre Jordan y Kendrick
Perkins que hoy son considerados “piezas valiosas”.
En
la 87/88, 15 centers(de 23) jugaban 30 ó más minutos por partido, en la 12/13,
también 15, pero con 30 equipos. Se nota la ampliación de las rotaciones por
norma general.
Sé
que se puede pensar que entonces se anotaba más porque se defendía menos, pero
también es innegable que esa mejora defensiva general que empezó con los Bad
Boys a finales de los 80, se intensificó
en los 2 anillos de los Rockets en la 94 y 95 y desde ahí hasta nuestros días,
no ha traído un mejor espectáculo(tampoco digo que sea malo, ojo) y que ese
mismo argumento no lo usamos para alabar las carreras de Kareen Abdul-Jabbar,
Magic Johnson, Larry Bird, Michael Jordan, Karl Malone y demás.
Hace
25 años teníamos a unos jóvenes Ewing, Olajuwon y Daugherty todavía lejos de su
potencial, a un veterano Mo Malone que eran martillos pilones y eso en este
curso solo se lo aplico a Tim Duncan que ha sido un ala-pivot toda su carrera.
Otro
ejemplo es el de Benoit Benjamin, el masivo center de los Clippers, era
considerado una promesa sin llegar a explotar por su mala cabeza. Hoy DeMarcus
Cousins(tremendo talento el suyo)tiene ese “honor”. Alternan partidos
dominadores con otros que parece que no están.
En
definitiva y para no enrollarme mucho más en este post(fútil por otra parte),
el talento medio de los Centers de hace 25 años superaba al talento medio de
los Centers de hoy día bajo mi punto de vista y el de los números. Lo
preocupante es que la posición de Center en la NBA 12/13 no la considero mala
en si misma ni muchísimo menos, dada la evolución a un juego más versátil con
quintetos cada vez más rápidos, bajos y con fuerte defensa(ó intentos de la
misma). Lo que me resulta preocupante es; si tenemos esa evolución negativa en
un puesto que no es ni mucho menos el peor cubierto(otro día quizá miremos los
escoltas ó aleros y ahí si que hay diferencias impresionantes), ¿hacía donde se
dirige nuestra amada NBA?
De
verdad que espero vuestras opiniones al respecto.
EQUIPO JUGADOR MIN./PTS-REB-AS-TAP TC-TL JUGADOR MIN./PTS-REB-AS-TAP
TC-TL
Knicks PEwing 31min/20’2-8’2-1’5-3’0t
55% 71% T Chandler 32min/12’9-10’2-0’8-0’9t 69% 68%
Nets TMcCormick 32min/14’1-6’9-2’0-0’3t
54% 67% B López 29min/18’7-7’4-0’7-2’3t 52% 70%
Hornets (No existían) R López 26min/12’0-5’7-0’9-2’1t
56% 79%
He
incluido a Bynum por resultar su baja significativa y al no estar la temporada
terminada e imaginar que regresará y jugará todavía bastante partidos compense
las lesiones que tuvieron los que iniciaban en 87/88
Si
hay una localidad donde se trate al baloncesto como una tradición
casi religiosa esa es sin duda Badalona, esta ciudad barcelonesa que
en la actualidad supera los 220.000 habitantes es la más importante
en referencia a la cantera baloncestística de nuestro país, por
supuesto encarnada en su equipo emblema el Club Joventut de Badalona,
fundado en 1930 y que con el Real Madrid y el Estudiantes son los
únicos equipos que siempre han participado en la máxima categoría
de baloncesto, en el caso colegial esta tradición se debería haber
roto el año pasado cuando por méritos propios bajaron a LEB pero
este es otro tema, la Peña o Penya como se le conoce popularmente al
club badalonés es, como he dicho, una cantera de referencia en
España y Europa de la cual han salido grandes jugadores entre ellos
José María “Matraco” Margall, Jordi Villacampa, Alex Mumbrú,
Rudy Fernández, pero quiero centrarme en la gran terna de bases que
han salido de ese vivero de jugadores desde el legendario Nino
Buscató, a los hermanos Jofresa, Rafael y Tomás, José Antonio
Montero, Iván Corrales, Raúl López, Ricky Rubio o Josep Franch, es
curioso que salgan tantos buenos directores de juego de una misma
cantera, sin lugar a dudas gracias a la captación de talento y al
gran trabajo que realizan los entrenadores de las categorías
inferiores.
Dentro
de esa lista de playmaker me quiero centrar en uno especialmente en
Raúl López Molist, nacido en Vic (Barcelona) el 15 de abril de
1980, con 1,82 metros de altura, que empezó su carrera en Club
Basquet de Vic de ahí paso al Joventut, para posteriormente ser
traspasado al Real Madrid por cerca de 300 millones de pesetas una
auténtica barbaridad para el mundo basketero, en dos ocasiones,
jugar en la NBA en los Utah Jazz, volver a Europa para enrolarse en
el megaproyecto casi megalómano del Akasvayu Girona, jugar en Rusia
en el Khimki BC y actualmente lucir su talento en el Club Basket
Bilbao Berri, este base que formaba parte de los llamados Juniors de
Oro junto con Juan Carlos Navarro, Pau Gasol, Antonio Bueno, Carlos
Cabezas, Berni Rodríguez y José Manuel Calderón que tanta gloria
nos ha dado.
Raúl
para mi, utilizando un símil pugilístico, es el mayor talento libra
por libra que ha dado el baloncesto español, es un base rápido,
hábil, con la cancha metida en la cabeza y con un aceptable tiro
exterior, pero lo que hace de López un jugador distinto es la magia
que destila su cuerpo el meter el pase imposible para un compañero,
cada vez menos eso es verdad, magia que sin duda se vio afectada al
principio de su carrera con las reiteradas lesiones de rodillas, ese
duende le hizo que fuera elegido en el draft de 2001, en el número
24 por los Utah Jazz, un base europeo pequeño elegido en primera
ronda de aquellos años y nada más y nada menos que para dar
descanso a un veterano John Stockton sin duda unos de los mejores
bases de toda la historia, algo debió ver el General Manager del
equipo mormón para seleccionarle.
¿Habría
sido el sustituto natural del gran Stockton? Eso nunca lo sabremos
como decía sus dos lesiones de rodilla, una es su año rookie en
USA, le lastraron su rendimiento creo que perdiendo algo de
velocidad, una pena la verdad porque la apuesta de la franquicia de
Salt Lake City era muy bonita, dar las riendas de tu equipo a un
liviano y talentoso europeo de poco más de 1,80 y sustituyendo a una
leyenda.
Pero
no hay que lamentarse, cada semana disfrutamos de un jugador
asentado y veterano Raúl López en nuestra maltratada liga ACB
impartiendo cátedra en Bilbao y sinceramente espero que le quede
mucha trayectoria a unos de los mayores talentos puros que ha salido
en España.
Y
recuerden, la vida puede ser maravillosa pero con baloncesto hay más
posibilidades de que lo sea.
Posiblemente una de las mejores sensaciones del baloncesto sea anotar
un tiro desde larga distancia y que el lanzamiento entre de forma limpia,
produciendo un sonido que a todos nos agrada. Un sonido indescriptible capaz de
provocar en el tirador un estallido de emociones. Todos ustedes, como buenos
seguidores del baloncesto que sois, supongo que sabréis de qué estoy hablando.
Normalmente los tiros lejanos requieren de una dificultad añadida, nunca es
fácil anotar un tiro desde más de 6 o 7 metros de la canasta, y seguramente la
primera vez que lo intentaste ni llegaste al aro. Por eso, yo me declaro un
verdadero admirador de aquellos jugadores que consiguen anotar una y otra vez
desde más allá del perímetro con cierta facilidad. Por la NBA habrán pasado
miles de jugadores. Pero solo 1 ha sido capaz de anotar más de 2700 triples
durante su carrera. El jugador con la mecánica perfecta para muchos, una
auténtica máquina de anotar desde los
7.25, pasen y conozcan la vida de Ray Allen.
Ray Allen, nació en Merced,
California. Empezó a jugar al baloncesto a la edad de 10 años y rápidamente se
descubrió la habilidad del jugador para desenvolverse con la pelota en las
manos. Su juego fue progresando hasta que el Instituto de Hillscret en Dalzell,
Carolina del Sur se interesó en el joven jugador y le ofreció un puesto en el
equipo. Poco después el equipo se proclamó campeón estatal de la mano de Allen.
Allen jugó para la Universidad de
Connecticut durante 3 años, lugar donde destacó notablemente por su capacidad
para anotar con facilidad. Durante su paso por la universidad Allen fue
galardonado con numerosas distinciones, fue miembro del quinteto All-American
en 2 ocasiones e incluso fue reconocido como baloncestista del año en 1995. Ray
finalizó su paso por la universidad promediando 23 puntos por partido y un
meritorio 47% desde la línea de tres. Entre sus logros universitarios está
también el récord de más triples en una temporada, con 115. Tal fue su
repercusión en la liga universitaria que la Universidad de Connecticut decidió
retirar su camiseta y colgarla en el techo del pabellón del equipo. Tras muchos
años de trabajo Ray Allen iba a dar el salto a la NBA.
Milwaukee Bucks
El actual escolta de Miami, salió
elegido en la quinta posición del draft de 1996 (Uno de los mejores de la
historia, en él encontramos jugadores como Allen Iverson, Kobe Bryant, Steve
Nash, Stephon Marbury o Pedrag Stojakovic) por los Minnesota Timberwolves,
aunque posteriormente sería traspasado a Milwaukee Bucks, equipo en el que
transcurrió la primera etapa de su carrera en la NBA.
En sus primeros años gozó de la
importancia que él deseaba, siendo titular en la gran mayoría de los partidos
del equipo desde su año de rookie. Ray fue progresando notablemente, mejorando
su juego en anotación año tras año. Anotando en sus 7 años en el equipo una
media de 21 puntos por partido.
Ray Allen durante su etapa en
Milwaukee fue seleccionado 3 veces para el All
Star Game, y ganó un concurso de triples (Apartado en el que destacará en
toda su carrera). En la retina de los Bucks permanecerán grandes actuaciones
personales del escolta, como cuando le endosó 40 puntos a los Wolves o las
grandes noches de playoff en 2001 (Año en el cual el equipo se quedó a un paso
de alcanzar las finales de la NBA, cayendo 4-3 ante unos 76ers encabezados por
un Iverson que venía de ser MVP. Esta serie nos dejó varios partido épicos de
Ray Allen, entre los que destaca los 41 puntos anotados en el Bradley Center en
el sexto partido de las finales de conferencia)
Tras haber destacado en la liga
por sus buenos porcentajes desde la línea de 3 y por su facilidad para anotar,
los Bucks decidieron traspasarle a cambio de Gary Payton. Ray Allen llegaba a
Seattle.
Seattle SuperSonics
Ray Allen llegó al estado de
Washington mejorando el gran nivel que demostró en Milwaukee, alcanzando así su
máxima brillantez de juego en el año 2005, cuando fue incluido en el 2º mejor quinteto de la NBA.
Desde su llegada a Seattle, Ray
Allen demostró que iba muy en serio, y que su único objetivo era entrar en
playoffs. En su debut deslumbró a toda la liga aportando 26 puntos, 13 rebotes
y 9 asistencias.
A pesar de que las dos primeras
temporadas del escolta en la ciudad fueron buenas, el equipo no consiguió
entrar en Playoffs.
Todo esto cambió en la temporada
2004-2005, tercera de Ray en el equipo. Los Sonics finalizaron la temporada
regular como campeones de la división noroeste, con un récord favorable de
52-30 (El tercero mejor de la conferencia). En playoffs, el equipo de Seattle
eliminó fácilmente a los Sacramento Kings en primera ronda. Finalmente cayeron
en semifinales de conferencia ante los Spurs. Equipo que posteriormente se
proclamaría campeón en las finales. Esta fue la única temporada en Seattle en
la cual Ray Allen en la que pudo disfrutar de unos playoffs.
En sus dos últimos años en la
franquicia llegarían los mejores años de Ray Allen a nivel de anotación,
llegando a alcanzar una media de 26.5
puntos por partido. Se caracterizó por la capacidad anotadora desde la línea de
3, colocándose en estos 2 años como el 2º máximo anotador de la historia en
tiros de 3. Además, Allen fue seleccionado para el All Star Game desde 2004 (Su
segundo año en el equipo) hasta 2007 (El último en la plantilla). En los Sonics
alcanzó una de sus máximas anotaciones como profesional, cuando le endosó la
friolera de 54 puntos a los Utah Jazz. Siendo esta marca hasta hoy, la segunda
mejor de la franquicia.
Finalmente en el verano de 2007,
Ray Allen fue enviado a Boston junto los derechos de Glen Davis. Allen ponía
punto y final a su paso por la conferencia oeste.
Boston Celtics
En su llegada a Boston, Ray Allen
se encontraría con estrellas consagrada en la liga como Paul Pierce o Kevin
Garnett (Que llegó a Massachusetts un mes después que el escolta), que
perseguían ese ansiado anillo que durante toda su carrera se les había
resistido. Dicho y hecho, los Celtics finalizaron la temporada en primera
posición de la Conferencia Este, y de hecho, accedieron a los Playoffs con el
mejor récord de la liga. Tras imponerse a Atlanta en la primera ronda y a
Cleveland en las Semifinales de Conferencia. El equipo de Boston se impuso a
Detroit en las Finales de Conferencia, regresando así a unas finales de la NBA
tras 21 años. Boston se enfrentaría ante su eterno rival, Los Ángeles Lakers.
Las Finales de la NBA del 2008
supusieron el primer anillo para Ray Allen, el escolta que salió como titular
en todos los partidos durante los playoffs. Tuvo una meritoria actuación
escudando a un Paul Pierce que fue MVP de las mismas. Ray promedió más de 20
puntos ante los Lakers, con destacadas actuaciones en el cuarto y sexto partido
de la serie, partidos en los que Allen estuvo sublime desde la línea de 3.
Además, en este mismo año, Allen fue seleccionado para el All Star.
2009 se antojaba plácido para
Boston, sus 3 mejores jugadores habían sido seleccionados para el All Star y la
temporada regular se había finalizado con un balance muy positivo, el segundo
mejor de la Conferencia Este. Los Celtics llegaban a los Playoffs con la
confianza puesta en su “Big Three” y con las opciones intactas de revalidar el
título. El equipo se enfrentó en primera ronda ante Chicago Bulls, esta serie
nos dejaría grandes partidos de Ray Allen, en el sexto partido el jugador aportó
51 puntos y 9 triples para la posterior victoria de Boston. Ray Allen pasó a
ser historia de la franquicia y de la NBA con los 9 triples anotados en un
partido de Playoff. A pesar de imponerse a Chicago en primera ronda, los de
Massachusetts cayeron ante Orlando en Semifinales de Conferencia. Perdiendo
así, cualquier posibilidad de realizar el “back-to-back”. Ray Allen aportó más
de 18 puntos por partido en ambas series.
Ray Allen jugaría en el año 2010
sus segundas Finales de la NBA, y al igual que en las primeras lo haría ante
Los Ángeles Lakers. Tras aportar 16 puntos por partido en la temporada regular,
y tras haber colaborado en el récord de 50-32. Ray afrontaba sus séptimos
Playoffs con optimismo y con la experiencia necesaria para sorprender a cualquiera.
Los Celtics tenían el cuarto mejor récord de la liga, y apenas se encontraban
en las quinielas de principales aspirantes al título.
Contra todo pronóstico, Boston se
plantó en las Finales de la NBA tras “cargarse” al mejor equipo de la temporada
regular, y al subcampeón del año anterior (LeBron y Orlando respectivamente).
Los Celtics por 21º vez participarían en unas Finales de la NBA.
En la serie definitiva se
encontraron ante su eterno rival, Los Ángeles Lakers. Las series comenzaron en
el Staples debido al récord favorable de los del oeste. En el primer partido
Ray Allen se vio eclipsado en ataque por la gran defensa de Kobe Bryant, y
sobre todo, por las faltas personales cometidas, que le llevaron a ocupar
minutos importantes en el banquillo. Esto provocó que los Lakers se apuntaran
la primera victoria por un claro 102-89.
Boston tenía enfrente un gran
reto, el hecho de viajar a su campo con un 2-0 en contra les dejaba pocas
opciones de ganar el campeonato.
El segundo partido supuso la
explosión de Ray Allen, que se revindicó tras un primer partido malo. El
escolta fue clave en la victoria de los de Boston, aportó 32 puntos y batió el
record de triples en un partido de las Finales, con la increíble cifra de 8
triples. Los Lakers dominaron todo el partido, aunque no se acababan de alejar
lo suficiente en el electrónico. Una eficaz remontada de los de Massachusetts
en el último cuarto decantó el partido para los visitantes. Las series viajaban
a Boston con un 1-1, Ray Allen había sido el héroe.
Para sorpresa de todos, Lakers se
impuso en el TD Garden en el tercer partido. Los angelinos se pusieron las
pilas en defensa, y asfixiaron el juego de los locales. Ray Allen cuajó su peor
partido en lo que a unas Finales de la NBA se refiere, quedándose en la mediocre
cifra de 2 puntos, el escolta finalizó el encuentro sin ninguna canasta
conseguida en juego, un patético 0 de 13 en tiros de campo había sido uno de
los factores de la derrota. Un gran Kobe Bryant con 29 puntos capitaneó a los
de California para recuperar el factor cancha. 2-1
Boston consiguió reinventarse
tras la mala imagen dada en el partido anterior, y supo sobreponerse a los
errores cometidos anteriormente para igualar de nuevo la serie y ponerla al
rojo vivo. Un gran partido colectivo de
los locales sirvió para igualar la serie de nuevo, y es que hasta 6 jugadores
de los Celtics consiguieron dobles dígitos en anotación por tan sólo 2 de los
de Los Ángeles. Ray Allen volvió a recuperar el acierto de cara al tiro para
aportar 12 puntos. 2-2.
El quinto partido fue el último
de Ray Allen en el TD Garden en la temporada 2009-2010. Boston les brindó a sus fieles aficionados
una victoria que dejaba la serie casi sentenciada, un gran partido de Paul
Pierce dejó a los Lakers contra las cuerdas. La serie volvía a LA, la
franquicia del oeste confiaba en que el calor de sus aficionados les ayudara a
que el título se quedase en casa. Ray Allen volvió a aportar de nuevo 12 puntos
para su equipo. 2-3.
El sexto partido fue el único de
la serie que se resolvió por más de los 15 puntos, los Lakers dejaron a Boston
en la ridícula cifra de los 67 puntos, siendo Ray Allen el único estandarte
ofensivo de los visitantes con 19 puntos. Lakers había forzado el séptimo
partido tras apastar a Boston en la cancha tras un rotundo 89-67. Boston firmó
una de las anotaciones más bajas de la historia en un partido de Finales de la
NBA.
Finalmente Ray Allen no pudo
conseguir su segundo anillo, Boston calló en el Staples en un emocionantísimo
partido que no se resolvió hasta los instantes finales. Estas finales están
consideradas como unas de las más emocionantes de la historia, nos hicieron
recordar a los grandes duelos de ambas franquicias en la época de los 80. Como
curiosidad, el Staples Center abucheó a Kobe Bryant cuando fue nombrado como
MVP de las Finales, la afición consideraba que Pau era merecedor de dicha
distinción.
Tras perder las Finales Ray Allen
renovó su contrato con la franquicia de Boston por 2 años más y 20 millones de
dólares. La temporada 2010-2011 vio como Ray Allen sobrepasaba la histórica
cifra de 2561 (Récord de triples totales en la historia de la NBA) triples
anotados en toda una trayectoria en la NBA, perteneciente a Reggie Miller. El
histórico escolta acabó la temporada promediando 16 puntos por partidos, y
disputando todos los partidos como titular, salvo 2 que no pudo jugar.
En Playoffs, la franquicia no
pudo repetir la destacable actuación del año anterior, y tras eliminar a los
Knics por un claro 4-0, cayeron en Semifinales de Conferencia ante Miami
Heat. Ray Allen nos dejó una media de 19
puntos por partido de media entre las 2 series de playoffs que disputó. Cabe
destacar el elevado porcentaje que promedió el escolta desde la línea de 3, con
un 57% de acierto.
La temporada 2010 – 2011
comenzada marcada por el “lockout” (Segundo que vivía el jugador) que amenazaba
con parar la mejor liga del mundo. Afortunadamente esto no fue así y el 25 de
diciembre la NBA volvió por Navidad.
Comenzaba así la 17ª temporada de
Ray en la liga. El escolta se encontró en esta nueva temporada con un rival en
la rotación como fue el joven Avery Bradley. El año 2012 estuvo marcado por una
lesión de tobillo del jugador de California, que le obligó a perderse más de 15
partidos en la etapa final de la temporada regular. A pesar de todos los
problemas Ray Allen aportó más de 14 puntos por partido al equipo, que un año
más volvía a entrar en la postemporada. En los playoffs el equipo se impuso a
Atlanta en Primera Ronda y a los Sixers de Iguodala en Semifinales de Conferencia.
Una vez más Boston llegaba a Finales de Conferencia, allí se encontraría con su
verdugo del año pasado y subcampeón de
la liga. Boston puso a Miami contra las cuerdas forzando el séptimo y
definitivo partido que supuso la eliminación de Boston, y el consecuente acceso
de los de Florida a las Finales.
A pesar de que Ray Allen arrastró
molestias durante todos los “Playoffs” el jugador aportó más de 10 puntos por
partido. Tras esto el escolta salió al mercado de agentes libres. Allen,
descontento con su descenso en los minutos de juego, y la presunta poca
consideración que le tenían en el equipo decidió firmar por los campeones de la
NBA. Miami Heat.
Miami Heat
Ray Allen firmó un contrato de 3
años por la franquicia de Florida en el verano de 2012, buscando así una última
oportunidad de ganar el anillo.
El escolta se está mostrando en
la presente temporada como un jugador vital en las rotaciones del equipo, hasta
tal punto que está siendo un auténtico
“microondas” saliendo desde el banquillo. Ray ha aceptado muy bien el rol de
sexto hombre que le ha propuesto Spoelstra, y de hecho ha ayudado al equipo a
ganar 3 partidos, con 3 tiros suyos en los instantes finales.
Destacar como curiosidad que
durante el transcurso del primer partido de la temporada Kevin Garnett le negó
el saludo a su excompañero Ray Allen.
También hay que destacar dentro
de su carrera deportiva el oro olímpico
que el jugador ganó con la selección de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos
de Sydney del 2000. Siendo en la
final el máximo anotador junto a Vince Carter con 13 puntos.